lunes, 31 de marzo de 2014

     Casi siempre razonamos en términos de elección entre dos posibilidades: sí y no, derecha e izquierda. Incluso cuando hay varias cosas en juego, si nos fijamos, la elección siempre oscila entre dos opciones. Si te preguntas si eres feliz, la respuesta que se te ocurre automáticamente es un sí o un no, porque la forma de la pregunta pide esa respuesta. Lo mismo pasa si tienes que elegir un país al que trasladarte. Lo pensarás un buen rato, pero intentarás llegar lo antes posible a elegir entre dos opciones. El cerebro es el que funciona así, no le gusta barajar demasiadas posibilidades.

      Porque te acostumbras a pensar que todo está bien cuando eres feliz, cuando sonríes, cuando te estás divirtiendo, y todo lo demás es una desviación, si lloras es una desviación, si estás triste, si amas y no eres correspondido... Sin embargo, no puede ser así....

jueves, 27 de marzo de 2014

     A veces pienso que habría que dejar que todo pase solo, que las cosas ocurran, que el destino siga su curso para ver lo que te depara. Cuando pienso en estas cosas no suelo sentirme feliz, si no, no las pensaría, simplemente sería así, continuaría con mi vida sin darme cuenta. Otras veces pienso que tienes que luchar y procurar conseguir lo que quieres con todas tus fuerzas. Pero cuando miro hacia atrás, nunca sé reconstruir lo que realmente ha pasado, averiguar las causas o razones que me han llevado a comportarme de cierta manera. Entonces vuelvo a hacer planes de futuro y siempre son dos las voces que bullen en mi cerebro: una me dice que deje que las cosas pasen; la otra, que luche. Y al final no hago ni una cosa ni otra, sigo pensando entre las dos.

     Pero ahora he comprendido que eso es lo que vale, que así seré siempre, pues de no haberme comportado de ese modo, no me habría pasado todo lo que me ha pasado.

lunes, 24 de marzo de 2014

Muere lentamente
quien evita una pasión, 
quien prefiere el negro sobre blanco
y los puntos sobre las íes a un remolino de emociones,
justamente las que rescatan el brillo de los ojos, 
sonrisas de los bostezos, corazones a los tropiezos y sentimientos.
Muere lentamente
quien no tira la mesa cuando
está infeliz en el trabajo, 
quien no arriesga lo cierto por lo incierto
para ir detrás de un sueño,
quien no se permite, por lo menos
una vez en la vida,
huir de los consejos sensatos.
Muere lentamente
quien no viaja,
quien no lee, quien no escucha música,
quien no encuentra gracia en sí mismo.

Muere lentamente
quien abandona un proyecto antes de empezarlo,
quien no pregunta sobre los temas que ignora,
quien no responde
cuando le preguntan por algo que conoce.

Martha Medeiros

viernes, 21 de marzo de 2014

     Cuando ves a dos personas juntas, ¿nunca te ha dado por querer saber si son novios, hermanos, amigos u otra cosa? A mí a veces me da por ahí. Clavo la mirada en una pareja y me quedo observándola hasta que uno de los dos hace algo inequívoco. Un beso, una frase como "Acuérdate de llamar a mamá" o "Te quiero". Pero lo habitual es que la gente no se preocupe de dar a conocer una relación al mundo entero.

jueves, 6 de marzo de 2014

     En las trincheras de la vida adulta del día a día, los tópicos banales pueden tener una gran importancia. La realidad es que los estudiantes aún no saben lo que significa el día a día.
      
     Cada día conlleva aburrimiento, rutinas y pequeñas frustraciones. Por ejemplo, te levantas por la mañana, vas a tu desafiante empleo y trabajas durante 8 o 10 horas. Y al final del día estás cansado y un poco estresado. Y todo lo que quieres es ir a casa y tener una buena cena. Y tal vez relajarte durante una hora e ir a la cama temprano. Porque, debes levantarte al día siguiente y hacerlo todo otra vez. Pero recuerdas que no hay comida en casa. No tuviste tiempo para salir a comprar esta semana debido a tu trabajo.

     Así que ahora después de trabajar debes coger el coche e ir al supermercado. Es el fin del horario laboral y hay mucho tráfico, por lo que llegar a la tienda cuesta mucho más de lo que debería, y cuando llegas, el supermercado está abarrotado, porque es la hora en la que todo el mundo sale de su trabajo y también intenta ir a comprar. De esta forma no puedes entrar y salir rápido. Tienes que deambular por todo el supermercado para encontrar lo que quieres y maniobrar con tu carrito a través de esas personas con carros, que como tú, están cansadas y apuradas. Cuando ya lo tienes todo en el carro, te das cuenta que no hay suficientes cajas abiertas.

     La cola es increíblemente larga, lo cual es estúpido y exasperante. Pero no puedes descargar tu frustración con la pobre cajera, que está sobreexigida en un empleo que sobrepasa la imaginación de cualquiera de nosotros.

     Finalmente llegas al principio de la cola, pagas y te desean un buen día. Después tienes que llevar tus bolsas en tu carrito con una rueda que gira constantemente hacia la izquierda, todo esto a través del abarrotado aparcamiento y luego conducir de vuelta a casa por un lento tráfico de coches.

     Todos han hecho esto, pero todavía no ha sido parte de sus verdaderas rutinas de vida, día tras semana, tras mes, tras año... Pero lo será. Y serán muchas rutinas tristes, monótonas, molestas y sin sentido. Pero ese no es el tema.

     El asunto es que en pequeños sucesos como este: atascos, tiendas abarrotadas, y largas colas me da tiempo para pensar, y si no tomo una decisión consciente acerca de cómo pensar y a qué prestar atención, voy a estar molesta y ser infeliz cada vez que deba comprar. Porque mi hambre, mi cansancio y mi deseo de llegar a casa, hará que parezca que todo el mundo está en mi camino. ¿Y quienes son todas esas personas en mi camino?

     Miro lo estúpidas, repulsivas e inhumanas que pueden llegar a ser en la cola. O qué molesto y desagradable es que la gente hable en voz alta por sus móviles en el medio de la fila. Muchos pensamos así. Resulta tan fácil y automático que no es ni una opción. Es el modo en el que experimento las aburridas, frustrantes y concurridas partes de la vida adulta, cuando automáticamente pienso que soy el centro del mundo y de que mis necesidades y sentimientos inmediatos son lo que determinan las prioridades de todo el mundo. 

     La cosa es que hay formas totalmente diferentes de pensar acerca de este tipo de situaciones. En el tráfico con todos esos coches parados e interrumpiendo nuestro camino, no es imposible que algunas de estas personas en sus coches hayan tenido un accidente de tráfico en el pasado y ahora encuentran tan agobiante conducir que es muy difícil que se sientan lo suficientemente seguros. 

     También puedo pensar en la posibilidad de que todos los demás en la cola del supermercado están tan aburridos y frustrados como yo, y que algunas de esas personas probablemente tengan vidas mucho más difíciles que la mía.

     No penséis que estoy dando un consejo moral o que todos esperan que pienses de esa forma porque es muy difícil. Se necesita esfuerzo y voluntad, y si eres como yo, muchas veces no podrás hacerlo, o no querrás. 

     Pero si estás lo suficientemente atento, podrás elegir mirar diferente a esa señora de ojos tristes que acaba de gritarle a su hijo en la cola. Tal vez ella no siempre sea así. Tal vez estuvo despierta tres noches seguidas sosteniendo la mano de su marido que moría de cáncer. Quizá es la misma recepcionista que ayudó a tus padres a resolver un problema de burocracia exasperante mediante un pequeño acto de bondad. Pero nada de esto es probable, aunque tampoco imposible. Solo depende de lo que quieras creer. 

    Si estabas automáticamente seguro de que sabías lo que probablemente era, es posible que no consideres las posibilidades que son molestas y miserables. Pero si realmente aprendes cómo pensar y cómo prestar atención, te darás cuenta que hay otras opciones. Estará en tu poder esperar una abarrotada, calurosa, lenta y desesperante situación.

     La única cosa que es verdadera es que debes decidir cómo vas a verlo. Tienes la oportunidad de elegir conscientemente lo que tiene sentido y lo que no. Esa es la verdadera libertad que está en la educación y la comprensión. La alternativa es la inconsciencia, la constante sensación de que se tenía y se perdió algo infinito.

   Por supuesto ahora eres tú, el que decide como ver las cosas, como actuar y como pensar.