domingo, 29 de marzo de 2015

    Hoy quiero felicitar al mejor padre del mundo. Siempre estás ahí para mostrarme que el mundo nunca se acaba ante un problema, también para enseñarme, que pase lo que pase, tú siempre estarás ahí, cayendo con nosotras. Pero en un silencio siempre te intentaremos demostrar que acabaremos con cualquier marea que ahogue tus ojos, haremos arder todo incendio que acabe con tus fuerzas, y te recordaremos que nunca, en ningún lugar, nadie podrá reemplazarte. Queremos ser el motivo de tus sonrisas, el sonido de tu risa y la sequía de tus lágrimas. No quiero que pienses que el tiempo vuela más rápido de lo que dicta este reloj y tampoco que te asuste el futuro por muy impredecible que sea y por muchas aventuras que nos prepare. 


     Siempre has sido la mano que está ahí cuando la noche parecía hacerse más larga que de costumbre. Es cierto que tú y yo no somos capaces de demostrar el cariño que nos tenemos con abrazos, pero no nos hace falta. Siempre has estado a mi lado en los buenos momentos compartiendo mis instantes de felicidad, y en los malos fuiste el único que supo cómo calmarme. Desde muy pequeña siempre te vi como el mejor cocinero, el mejor profesor, el mejor dibujante, el mejor conductor, el más fuerte e inteligente... Has sido el pintor que ha conseguido que hoy en día sepa retratarme en un lienzo. Y eso fue porque cuando se manchaba de acuarela el paisaje, siempre difuminabas el error y hacías de aquello, una gran obra maestra. 



    Aunque el tiempo me está haciendo conocer en qué consiste la vida adulta, nunca querré saber lo que es perderte. Porque aunque llevo estudiado que el oxígeno es base de toda vida, mi única respiración será siempre consecuencia de todas aquellas veces que caí, y tú me enseñaste a levantarme. A estas alturas de la vida, deberías saber que da igual si tres o trescientos; simplemente que haya cosas que siempre estén ahí, que siempre esté tu sonrisa y tu fuerza. Papá, tú que eres tan sabio deberías saber que sólo estamos cogiendo carrerilla para llegar hasta la cima. La vida es como una gran noria, tan pronto estás arriba como abajo, pero contigo, esta noria siempre estará dando vueltas y eso es lo que nos da vida, lo que de verdad importa. Gracias una vez más por todo lo que has hecho, haces y harás por mí. 
    Te quiero.





martes, 10 de marzo de 2015

    Cuando somos niños, casi nunca pensamos en el futuro. Esa inocencia nos deja libres para disfrutar como pocos adultos pueden hacerlo. El día que empezamos a preocuparnos por el futuro es el día que dejamos atrás nuestra infancia.