martes, 21 de abril de 2015

    Mis mayores éxitos fueron producto de decisiones que tomé cuando dejé de pensar e hice sencillamente lo que me parecía correcto.

viernes, 17 de abril de 2015

    A veces conoces a ese chico que te parece inaguantable, pero que a medida que lo conoces descubres que es un encanto, un amor y sobre todo una gran persona. Maldices a todas las chicas que le hicieron daño y desearías que él se fijara en ti. Pero las cosas no van así. Él jamás se fijará en ti.

    Necesitas hablar con él, saber más de él y para ello le escribes tonterías, con el único fin de alargar la conversación. Cuando tienes problemas y hablas con él, le miras a los ojos que no tienen nada en especial y a la vez lo tienen todo. Y su sonrisa... Su preciosa y bonita sonrisa. Es tan agradable verlo reírse y feliz que se te olvidan tus propios problemas. 

    Consigue descolocarte y dudar de todo lo que sabías o creías saber hasta ahora. Y él nunca lo sabrá. Porque es mejor su amistad que perderlo para siempre.

miércoles, 15 de abril de 2015

    En ocasiones miro el mar, ese eterno movimiento, pero dos ojos son pocos para esa inmensidad y comprendo que estoy sola y paseo. Paseo por el mundo y me doy cuenta de que dos piernas no bastan para recorrerlo todo...


viernes, 10 de abril de 2015

    Pasan los minutos. Pasan las horas. Pasan los días. He leído de todo. He hecho de todo. Pero resulta muy difícil escapar al propio silencio. Lo dijo hasta un sabio japonés: puedes escapar del río y de las hojas al viento, pero el verdadero ruido está dentro de ti.

miércoles, 8 de abril de 2015

    En este mundo hay muchísimas formas de ser valiente. A veces, la valentía implica dar la vida por algo más importante que tú o darla por alguien. A veces implica renunciar a todo lo que has conocido o a todos los seres queridos por un bien mayor.

    Pero no siempre es así.

    A veces no es más que apretar los dientes para soportar el dolor y el trabajo de cada día, y así caminar poco a poco hacia una vida mejor.


miércoles, 1 de abril de 2015

    Quizá la mayor felicidad que posee nuestra mente sea la capacidad de sobrellevar el dolor. El pensamiento clásico nos enseña las cuatro puertas de la mente, por la que cada uno pasa según sus necesidades.

    La primera es la puerta del sueño. El sueño marca el paso del tiempo y nos proporciona distancia de las cosas que nos han hecho daño. Cuando una persona resulta herida, suele perder el conocimiento, Y cuando alguien recibe una noticia traumática, es posible que se desmaye. Así es como la mente se protege del dolor: pasando por la primera puerta.

    La segunda es la puerta del olvido. Algunas heridas son demasiado profundas para curarse, o para al menos hacerlo deprisa. Además, muchos recuerdos son dolorosos y no hay curación posible. El dicho de que "el tiempo lo cura todo" es falso. El tiempo cura la mayoría de las heridas. El resto están escondidas detrás de esa puerta.

    La tercera puerta es la de la locura. A veces, la mente recibe un golpe tan fuerte que se esconde en la demencia. Puede parecer que no sea beneficioso, pero lo es. A veces, la realidad es solo dolor, y para huir de ese dolor, la mente tiene que abandonar la realidad.

    La última puerta es la de la muerte. El último recurso. Después de morir, nada puede hacernos daño,o eso al menos nos han enseñado.